Sé que no soy bonita. Siempre lo he sabido. Tampoco me considero fea, sólo insignificante. La moderación y el anonimato son mis lemas. No me gusta llamar la atención y de a poco, sin quererlo, he ido acostumbrando mi cuerpo a mantener el silencio. A simple vista puedo llegar a parecer muy común, casi simplona, diría yo. Basta indagar un poco para conocer mi verdadera naturaleza.